Día 10 de noviembre, día 8º de la novena
Una Iglesia sinodal
Martín, alma de apóstol, que aceptaste
morir,
ansiando el premio de la gloria:
vivir, si no, por bien de tus hermanos:
alienta nuestra fiesta en tu memoria.
Rechaza las insidias del Maligno,
renueva tus prodigios y favores,
el rostro de la Iglesia purifica,
dirige la labor de sus Pastores.
Del caos triunfador y una y mil veces,
levanta a los que yacen en pecado,
revístenos de amor y de justicia,
así como vestiste al marginado.
Redunde en alabanza de tu gloria
un nuevo florecer de vocaciones.
Infúndenos la fe que profesaste,
vertida en pensamientos y en acciones.
Amén.
Tema: Martín nos enseña a ser Iglesia
sinodal.
La Iglesia, que vive de la Pascua y de
Pentecostés, debe plantearse en cada circunstancia histórica cómo mejor
expresar la identidad de su misión con la misión que ha recibido del Padre por
el Hijo y en el Espíritu. Si atendemos a la evolución del postconcilio Vaticano
II, constatamos que la sinodalidad es la figura que mejor expresa está comunión
del presente con el pasado, tanto desde la práctica pastoral como desde la
reflexión teológica. Desde la práctica pastoral constatamos cómo más de la
mitad de las diócesis españolas han celebrado sus sínodos diocesanos. Desde la
reflexión teológica, la sinodalidad va adquiriendo carta de ciudadanía en
íntima unión con el magisterio eclesial.
En
Ourense, desde el año 1909 no se celebraba un sínodo. El Sínodo Diocesano, que hemos
celebrado en nuestros días, nos ha traído los mejores frutos espirituales y
pastorales para nuestras gentes. Gracias a la poderosa intercesión de nuestro
patrón san Martín, hemos culminado este tiempo de oración, de estudio, de
diálogo sinodal y de compromiso apostólico en medo de una larga y dolorosa
pandemia del covid 19 que nos ha asolado corporal, espiritual y hasta anímicamente.
Hechos de los Apóstoles, 15, 1.6.28.
“Unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si
no se circuncidan conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse… Los
apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto… Hemos decidido,
el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables”.
Contemplamos:
Muchos problemas nos
embargan: muchas parroquias; escasez de sacerdotes para una mejor atención
pastoral, desplome demográfico de nuestra diócesis eminentemente rural,
pastoral de siempre para tiempos totalmente nuevos y distintos, edad avanzada
del clero, Iglesia clericalizada, laicos poco comprometidos y con escasa
formación religiosa, pocos movimientos
eclesiales de laicos, religión de cumplimiento. ¿Qué hacer en tal situación?
Entre todos, Obispo, sacerdotes, religiosos, laicos cristianos tenemos que buscar
solución, dejándonos iluminar por el Espíritu y escuchando los hermanos. Somos Iglesia en camino.
Padre nuestro, que estás en el cielo…
Oramos:
“Señor, te suplicamos que nos
ayudes a acoger la Palabra de tu Hijo: /Poneos en camino/ y salir de nuestras
inercias y rutinas para recuperar la alegría y el entusiasmo de creer y la
audacia necesaria para ser en el mundo testigos de misericordia y
reconciliación. Te lo pedimos por intercesión de San Martín de Tours, a ti que
vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Bendigamos al Señor. Demos gracias a Dios.

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