miércoles, 1 de abril de 2026

Miércoles Santo

 

MIÉRCORES SANTO


DÍA 1 DE ABRIL D0 2026


MISA CRISMAL


Ao longo da semana, a liturxia convida a acompañar a Cristo.

Percórrense os seus últimos días antes da crucifixión. O Mércores 

Santo pola mañá celébrase a Misa Crismal, na que se nos lembra 

que a Igrexa é un “pobo de reis, unha asemblea santa, pobo

sacerdotal, pobo de Deus…”. Nela o bispo consagra os  santos 

óleos. Estes óleos empregaránse na administración dos 

sacramentos durante todo o ano. Tamén os sacerdotes renovan as 

súas promesas sacerdotais. É un signo de unidade entre o bispo e 

seu presbiterio e realza a vida sacramental da Igrexa.

domingo, 29 de marzo de 2026

Domingo de Ramos

 

DOMINGO DE RAMOS 


EN LA PASIÓN DEL  SEÑOR


29 - III - 2026




A Semana Santa é o corazón do ano litúrxico cristián. Nela conmemóranse os momentos máis importantes da vida de Xesús. É un tempo de fe, recollemento e profunda reflexión espiritual. Todo comeza co Domingo de Ramos. Ese día recórdase a entrada triunfal de Xesús en Xerusalén. A multitude aclámao con palmas e cantos de esperanza. Porén, esa alegría inicial pronto dará paso á dor, pois na eucaristía proclámase a lectura da paixón do Señor.


PROCESIÓN DE RAMOS Y SANTA MISA


































viernes, 27 de marzo de 2026

Viacrucis Diocesano

 

El “Vía Crucis diocesano”

 

27 – III – 2026


 

Hora de partida: a las 20.15 de la tarde desde la Catedral Basílica de san Martín de Tours en Ourense

 

 El ejercicio de piedad más valorado

para venerar la Pasión del Señor.


El Viacrucis es el ejercicio de piedad más valorado para venerar la Pasión del Señor,  participando con su afecto en el último tramo del camino recorrido por Jesús durante su vida terrena: el Monte de los Olivos, el Monte Calvario, el jardín donde fue sepultado en un sepulcro nuevo.

 


El Vía Crucis es la síntesis de varias devociones

 El Vía Crucis es la síntesis de varias devociones surgidas desde la alta Edad Media1: la peregrinación a Tierra Santa para visitar devotamente los lugares de la Pasión del Señor; la devoción a las “caídas de Cristo” bajo el peso de la Cruz; la devoción a los “caminos dolorosos de Cristo”, la devoción a las “estaciones de Cristo”, esto es, a los momentos en los que Jesús se detiene durante su camino al Calvario. En su forma actual, que está ya atestiguada en la primera mitad del siglo XVII, En el ejercicio de piedad del Vía Crucis se acentúan varios rasgos de la espiritualidad cristiana: la comprensión de la vida como camino o peregrinación; la vida como paso, a través del misterio de la Cruz, del exilio terreno a la patria celeste; el deseo de conformarse profundamente con la Pasión de Cristo; las exigencias de la sequela Christi, llevando cada día la propia cruz

(cfr. Lc 9,23)2




En expectativa, llena de fe y de esperanza en la Resurrección del Señor

Pero, para realizar con fruto el Vía Crucis,  debemos tener presentes lo que sigue: “el Vía Crucis es un ejercicio de piedad que se refiere a la Pasión de Cristo; sin embargo es oportuno que concluya de manera que los fieles se abran a la expectativa, llena de fe y de esperanza, de la Resurrección”




 

Septenario a la Virgen Dolorosa

 

SEPTENARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN

DE LOS DOLOES

 (En Semana de pasión)



 Del 20 al 27 de marzo de 2026


Oración para todos los días

 Oh Dios, en cuya Pasión, según la profecía de Simeón,

fue traspasada de dolor el alma dulcísima de la

gloriosa Virgen y Madre María; concédenos propicio

que cuantos, venerando sus Dolores, hacemos memoria

de ellos, consigamos el feliz efecto de tu sagrada Pasión.

Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 


Salutaciones a los siete Dolores

 Día 7º. Oh María, Madre de Dolores, os compadezco

por los excesivos sufrimientos que soportó vuestro

amantísimo corazón en la sepultura de Jesús. Madre

querida por vuestro corazón saturado de tantas amarguras,

alcanzadme la virtud de la diligencia y el don

de sabiduría.

 


— Ave María...

 

ORACIÓN FINAL

 Os rogamos, Señor nuestro Jesucristo que, ahora y en

la hora de nuestra muerte, interceda por nosotros ante

vuestra clemencia la bienaventurada Virgen María Madre

vuestra, cuya alma santísima ¬traspasó una espada

de dolor en vuestra Pasión. Por Vos, oh Jesucristo, Salvador

del mundo, que con el Padre y el Espíritu Santo

vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.