MISAS Y CONFESIONES
DURANTE LA NOVENA
2026
NOVENA AL SANTO CRISTO DE OURENSE
Del 25 de abril al 3 de mayo
Día 9º de la novena: fiesta del Santo Cristo de Ourense
Por tu pasión y tu Cruz, bendito Cristo de Ourense. Ampáranos
compasivo en la vida y en la muerte
La Exhortación apostólica
Dilexit nos enseña: "El Crucificado es el Resucitado. Estas llagas son signo de la
injusticia y de la crueldad humana,
es decir, de nuestros pecados y del perdón de Dios. Jesús conserva las llagas no como heridas infectadas
que causan dolor, sino encendidas en amor. Jesús conserva estas llagas para
siempre porque está lleno de amor que le llevó
a la muerte por nuestros pecados. La herida del costado, de la que sale
sangre y agua, sigue siendo la prueba de que él
es la fuente de la vida. Así podremos nosotros conservar el recuerdo de
lo perdonado".
“Por tu pasión y muerte de cruz, bendito Cristo de Ourense,
ampáranos en la vida y en la muerte”. Pidamos al Santo Cristo de Ourense por
nuestras intenciones y por las intenciones de toda la Iglesia.
Momento
de silencio:
Oh Dios – que quisiste – que tú amantísimo Hijo – sufriese por
nosotros – el suplicio de la Cruz – para arrojar de nosotros – la tiranía del
enemigo – concédenos a tus siervos – conseguir – la gracia de la resurrección.
Por Cristo Nuestro Señor - AMÉN.
NOVENA AL SANTO CRISTO DE OURENSE
Del 25 de abril al 3 de mayo
Por tu pasión y tu Cruz, bendito Cristo de Ourense. Ampáranos
compasivo en la vida y en la muerte
Hermanos, Jesús nos dice hoy una palabra
que lo cambia todo: «Quien me ha visto a mí ha visto al Padre». Dios no es
lejano. No es desconocido. Tiene rostro. Y ese rostro es Jesucristo. Mirando a
Cristo aprendemos cómo es Dios: cercano, compasivo, misericordioso, entregado.
Un Dios que no se impone, sino que se da. Y esa entrega alcanza su plenitud en
la Cruz.
Jesucristo, el Señor, ha venido a
comunicarnos la vida nueva que brota de la Cruz. No es una idea, no es un
símbolo: es una vida real, que se nos ofrece.
Si permanecemos en su amor, Él permanece
en nosotros. Y entonces nuestra vida cambia. Se convierte en templo de Dios. Su
amor nos ilumina, transforma nuestra manera de pensar y de actuar, se abre a
los demás y alcanza cada situación de nuestra vida.
Por eso, la devoción al Santo Cristo no es
solo mirar una imagen. Es dejarnos transformar por ese amor que contemplamos.
Es aprender a vivir desde la Cruz, con un amor que se entrega, que perdona y
que salva.
Como nos recuerda el papa León XIV, Cristo
se hace presente en medio de la comunidad. Y es ahí donde esa vida nueva se
hace visible y concreta. Hoy se nos pide
algo claro: no quedarnos en una fe superficial. Vivir la vida nueva que Cristo
nos da.
“Por tu pasión y muerte de cruz, bendito Cristo de Ourense,
ampáranos en la vida y en la muerte”. Pidamos al Santo Cristo de Ourense por
nuestras intenciones y por las intenciones de toda la Iglesia.
Momento
de silencio:
Oh Dios – que quisiste – que tú amantísimo Hijo – sufriese por
nosotros – el suplicio de la Cruz – para arrojar de nosotros – la tiranía del
enemigo – concédenos a tus siervos – conseguir – la gracia de la resurrección.
Por Cristo Nuestro Señor - AMÉN.
NOVENA AL SANTO CRISTO DE OURENSE
Del 25 de abril al 3 de mayo
Por tu pasión y tu Cruz, bendito Cristo de Ourense. Ampáranos
compasivo en la vida y en la muerte
Jesús se ha hecho solidario
de los que sufren e incorpora el sufrimiento
a la identidad cristiana. No pide que seamos unos resignados, sino que estemos
disponibles para aceptar lo que nos hace partícipes en el Misterio Pascual.
León
XIV nos dice: "El buen samaritano, en efecto, es sobre todo imagen de Jesús, el Hijo
eterno que el Padre envió en la historia precisamente porque ha mirado a la humanidad sin
pasar de largo; con ojos, con corazón, con entrañas de conmoción
y compasión. Así como aquel
hombre del Evangelio bajaba de Jerusalén a Jericó, la humanidad descendía a los abismos de la muerte y, aún hoy, a menudo
debe lidiar con la oscuridad del mal, con el sufrimiento, con la pobreza
y con la absurdidad de la muerte. Pero Dio.,, nos ha mirado con compasión, Él mismo ha querido
recorrer nuestro camino, descendió en medio de nosotros y, en Jesús, buen samaritano, ha
venido a sanar nuestras heridas, derramando sobre nosotros el
aceite de su amor y de su
misericordia"
Pidamos, contemplando a
Cristo, que como Él aceptemos los sufrimientos de la vida y seamos bálsamo para el
sufrimiento de los hermanos.
“Por tu pasión y muerte de cruz, bendito Cristo de Ourense,
ampáranos en la vida y en la muerte”. Pidamos al Santo Cristo de Ourense por
nuestras intenciones y por las intenciones de toda la Iglesia.
Momento
de silencio:
Oh Dios – que quisiste – que tú amantísimo Hijo – sufriese por
nosotros – el suplicio de la Cruz – para arrojar de nosotros – la tiranía del
enemigo – concédenos a tus siervos – conseguir – la gracia de la resurrección.
Por Cristo Nuestro Señor - AMÉN.