NOVENA AL SANTO CRISTO DE OURENSE
Del 25 de abril al 3 de mayo
Por tu pasión y tu Cruz, bendito Cristo de Ourense. Ampáranos
compasivo en la vida y en la muerte
Hermanos, Jesús nos dice hoy una palabra
que lo cambia todo: «Quien me ha visto a mí ha visto al Padre». Dios no es
lejano. No es desconocido. Tiene rostro. Y ese rostro es Jesucristo. Mirando a
Cristo aprendemos cómo es Dios: cercano, compasivo, misericordioso, entregado.
Un Dios que no se impone, sino que se da. Y esa entrega alcanza su plenitud en
la Cruz.
Jesucristo, el Señor, ha venido a
comunicarnos la vida nueva que brota de la Cruz. No es una idea, no es un
símbolo: es una vida real, que se nos ofrece.
Si permanecemos en su amor, Él permanece
en nosotros. Y entonces nuestra vida cambia. Se convierte en templo de Dios. Su
amor nos ilumina, transforma nuestra manera de pensar y de actuar, se abre a
los demás y alcanza cada situación de nuestra vida.
Por eso, la devoción al Santo Cristo no es
solo mirar una imagen. Es dejarnos transformar por ese amor que contemplamos.
Es aprender a vivir desde la Cruz, con un amor que se entrega, que perdona y
que salva.
Como nos recuerda el papa León XIV, Cristo
se hace presente en medio de la comunidad. Y es ahí donde esa vida nueva se
hace visible y concreta. Hoy se nos pide
algo claro: no quedarnos en una fe superficial. Vivir la vida nueva que Cristo
nos da.
“Por tu pasión y muerte de cruz, bendito Cristo de Ourense,
ampáranos en la vida y en la muerte”. Pidamos al Santo Cristo de Ourense por
nuestras intenciones y por las intenciones de toda la Iglesia.
Momento
de silencio:
Oh Dios – que quisiste – que tú amantísimo Hijo – sufriese por
nosotros – el suplicio de la Cruz – para arrojar de nosotros – la tiranía del
enemigo – concédenos a tus siervos – conseguir – la gracia de la resurrección.
Por Cristo Nuestro Señor - AMÉN.
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