NOVENA AL SANTO CRISTO DE OURENSE
Del 25 de abril al 3 de mayo
Día
1º de la novena
Por tu pasión y tu Cruz, bendito Cristo de Ourense. Ampáranos compasivo
en la vida y en la muerte
León
XIV nos dice: «Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios»:
así san Marcos titula su Evangelio, resumiendo todo su mensaje precisamente
en el signo de la filiación divina de Jesucristo. Del mismo modo,
el apóstol Pablo sabe que está llamado a anunciar el Evangelio de
Dios sobre su Hijo muerto y resucitado por nosotros (cf. Rm 1,9), que es el
"sí" definitivo de Dios a las promesas de los profetas (cf. 2 Co 1,1920). En
Jesucristo, el Verbo que era Dios antes de los tiempos y por medio
del cual todo fue hecho —recita el prólogo del Evangelio de san Juan—,
«se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). En Él, Dios se ha hecho
nuestro prójimo, de modo que todo lo que hagamos a cada uno de nuestros hermanos, a Él
se lo hacemos (cf. Mt 25,40)
Los evangelios son los grandes "catecismos" de las primeras comunidades
cristianas escritos para el anuncio, para la transmisión de la fe en la catequesis y para participar en las
celebraciones litúrgicas. No pretenden realizar una fotografía de Jesús
sino un retrato, una imagen interpretada y meditada. Con San Marcos
hoy contemplemos, en este primer día de la novena, a Jesucristo como
el Hijo de Dios.
“Por tu pasión y muerte de cruz, bendito Cristo de Ourense,
ampáranos en la vida y en la muerte”. Pidamos al Santo Cristo de Ourense por
nuestras intenciones y por las intenciones de toda la Iglesia.
Momento
de silencio:
Oh Dios – que quisiste – que tú amantísimo Hijo – sufriese por
nosotros – el suplicio de la Cruz – para arrojar de nosotros – la tiranía del
enemigo – concédenos a tus siervos – conseguir – la gracia de la resurrección.
Por Cristo Nuestro Señor - AMÉN.

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