domingo, 29 de abril de 2018

Día quinto de la novena al Santo Cristo de Ourense


Día 29 de abril, domingo: 5º día de la novena.



El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

Comentario:
Nuestro ser cristiano se verá por los frutos de santidad que demos, para ello se requiere estar unidos a la vid, que es Cristo. Estaremos unidos a él si cumplimos el mandamiento del amor, a Dios y a los demás. Por la participación en la Eucaristía nos unimos a él y nos da la fuerza suficiente para mostrarlo con nuestras buenas obras.

Del Papa Francisco. E.G. 48,88:
Si la Iglesia entera asume este dinamismo misionero, debe llegar a todos, sin excepciones. Pero ¿a quiénes debería privilegiar? Cuando uno lee el Evangelio, se encuentra con una orientación contundente: no tanto a los amigos y vecinos ricos sino sobre todo a los pobres y enfermos, a esos que suelen ser despreciados y olvidados, a aquellos que «no tienen con qué recompensarte» (Lc 14,14).

El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo. La verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es inseparable del don de sí, de la pertenencia a la comunidad, del servicio, de la reconciliación con la carne de los otros. El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura..

 “Por tu pasión y muerte en cruz, bendito Cristo de Ourense, ampáranos en la vida y en la muerte”. Pidamos al Santo Cristo de Ourense por nuestras intenciones y por las intenciones de toda la Iglesia (breve silencio).

Oración:
Oh Dios, que quisiste que tu amantísimo Hijo sufriese por nosotros el suplicio de la Cruz para arrojar de nosotros la tiranía del enemigo, concédenos a tus siervos, conseguir la gracia de la Resurrección. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

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